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Homenaje a Enrique Meneses

21 de Octubre del 2013

Desde comienzos de este año, aquella mañana lluviosa en que nos despertamos en Madrid con la triste noticia de la muerte de Enrique Meneses, sentía que este blog estaba en deuda de los honores que se merece.

Se pueden decir muchas cosas de Enrique, muchas se han dicho ya…, y yo quiero sumar mi voz a la que considero una de las vidas más interesantes e intensas que tuve la fortuna de poder conocer.

En Noviembre de 2008 fue la primera vez que supe de su vida. Fue en su blog gracias a mi blog , recién inaugurado. Enrique llegó a mi primer post y dejó un comentario. Tuve la fortuna de que RosaJC fue “madrina” de mi blog (junto a otros dos amigos). Rosa, una joven periodista inmersa en las nuevas tecnologías y de gran talento, era “la seño” de Enrique -así la llamaba-; fue quien le abrió las ventanas de la web social.
Cuando vi aquel comentario y entré al link www.enriquemeneses.com por primera vez, no podía creer todo lo que me encontré: el blog de una persona de casi 80 años, con una vida interesantísima, de vocación y profesión fotoperiodista, con unos puntos de vista eran frescos, sin tapujos, sin pelos en la lengua, hacia una vida libre, aventurera, comprometida, recorriendo mundo… Vi que estaba en Facebook, en Twitter, en Flickr así que lo empecé a seguir y prestar gran atención en lo que compartía que era mucho y muy interesante.

En Julio 2009 fui a Madrid y visité con mi amiga Astrid una exposición de fotos de Enrique que fue cerquita de Atocha. Las dos salimos enmudecidas por momentos por todo lo sentido en cada foto. Ahí fue como empecé a sentir muchas ganas de conocerle, aunque al principio reconozco que no me animaba.

A fines de 2010, el 29 de Diciembre concretamente, Enrique publicó en su blog un post titulado “Bienvenidos a mi casa” y era una visita virtual a su casa con fotos y muchos detalles en las descripciones. Era un reportaje que le habían hecho para un medio de comunicación creo recordar inglés (buscaron a varios periodistas) solo que finalmente no se publicó y Enrique quiso que no se perdiera y por eso la posteó en su blog. Aquello, despertó por completo mis ganas de conocerle en persona.

Ese mismo día, escribí un post en este blog sobre una búsqueda de “ciudadano 2.0” y le nominé. Por un lado, me parecía que era la  persona ideal ya que se desenvolvía como pez en el agua en la web social en: su blog (actualizado a diario), su Facebook opinando y compartiendo, su Twitter conversando, su Flickr mostrando su arte… Por otro lado, quería contribuir a que más y más gente lo conociera. A raíz de ese simple post obtuve una respuesta que me causó una gran sorpresa y alegría.

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No solo me dejó este comentario hermoso, sino que me enlazó a su blog como enlaces recomendados. Me parecía que era mucho para este pequeño blog.  

Poco después Enrique me propuso encontrarnos por Skype y conversar un rato. Me encantó el ofrecimiento, la cercanía… Finalmente concretamos la llamada y estuvimos hablando. Lo que más recuerdo de la charla fue: “cuando estés por Madrid no seas tímida, tú me avisas y te vienes a casa”.  

Y así fue como, la siguiente vez que estuve en Madrid, en Octubre 2011, el día 19, un par de días antes de que cumpliera 82 años tuve la profunda satisfacción de ir a visitar a Enrique a su casa. Era un lugar muy transitado, siempre tenía visitas de amigos, periodista, estudiantes de periodismo…
Cuando fui, compartí visita con tres estudiantes de periodismo. Ellas hacían preguntas y él respondía. Ninguna de las tres parecía sentir una especial emoción. Yo en cambio no podía creer que por fin le estaba conociendo, estaba casi como en una nube. Después de tantos meses (hasta años) con más de diez mil kilómetros de distancia y sabiendo que Enrique tenía que lidiar a diario con su delicado estado de salud,  soñando con conocerle en persona, por fín llegó el momento!

Desde que empezó a hablar yo no podía dejar de fijar toda mi atención en cada historia, cada gesto. Creo que nunca había estado hasta ese momento durante más de dos horas de nivel de atención máximo en todo momento. Le encantaba hablar, contaba una historia tras otra, cada poco tenía que descansar un poquito y tomar aire, igual al poco seguía.

Contaba historias de sus viajes por Egipto, por Cuba, por México… Nos habló de cómo sacó las fotos de Cuba para que fueran publicadas en Paris Match, de cómo cuando estaba en Washington él no quería perder detalle de aquella marcha que prometía que iba a ser importante de aquel joven pastor Marthin Luther King y de cómo los “corresponsales” de otros medios españoles se quedaron recluidos en la redacción sin prestar atención al discurso histórico que él estuvo fotografiando. De cómo una mujer se echó a llorar porque  la llamó señora y era la primera vez en sus varias décadas de vida alguien la llamaba por primera vez “señora”.
Nos habló del amor de su vida, Bárbara. Nos habló de sus hijos. Nos habló también mucho sobre la lucha contra sus cánceres y cómo le llamaban desde los servicios de oncología para que él motivara y diera ánimo a otros enfermos. Él decía que ante los problemas y dificultades, él encontraba retos a los que se le ocurrían 10 posibles soluciones. Nos animaba a no atarnos jóvenes, a descubrir mundo. A no quedarnos sentados esperando a que nos llegaran los trabajos, sino en levantarnos e ir a construirlos.

Una pequeña anécdota que me hizo mucha gracia, fue cuando comentaba que había un centro de ancianos debajo de su casa y que habían tratado de “reclutarlo” a lo que él respondía que qué iba a hacer ahí lleno de viejos jugando al dominó, que él en su casa, con las visitas de amigos, periodistas, estudiantes… y con internet que estaba conectado al mundo. Esa reflexión me dejó pensando bastante.

En recuerdo a ese lindo encuentro, nos tomamos una foto que guardo con mucho cariño:  

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Días después, tuve la suerte de volverle a visitarle, esta vez junto a Rosa. Fue un muy lindo encuentro, sin entrevistas de estudiantes de por medio. Estuvimos hablando de proyectos y me comentaron lo último en lo que andaban trabajando: Utopia TV. Me pedían ser corresponsal desde Buenos Aires, para lo cual tenía que buscar noticias positivas y dignas de ser compartidas, grabar un video, editarlo y mandarlo. La idea me fascinaba y participar en un proyecto impulsado por Enrique mucho más. Para finalizar el encuentro, me regaló un fascinante libro con su biografía llamado “Hasta aquí hemos llegado”  

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Que vino con dedicatoria incluida.  

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Finalmente la propuesta de participar en Utopia TV me quedaba muy grande y difícil de abarcar y las circunstancias no acompañaban, pues al mes me surgió un proyecto profesional con dedicación casi exclusiva. No haber podido responder a ese compromiso es algo que me pesa hasta el día de hoy, tanto por Enrique, Rosa y Lola.    

He querido que la fecha de este post homenaje a su vida sea recordando su inicio y no su final, puesto que las personas como Enrique no mueren, viven en la memoria de todas las personas a las que llegó con sus aprendizajes de vida.  

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Escrito por Isabel Garnica Leiva

1 opinión en “Homenaje a Enrique Meneses”

  1. Juan | 09/11/2013 a las 01:05:08

    Isa re lindo el post y conocer la historia… un grande Enrique!!

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