nscap, ciudadana del mundo (2.0)

Vacunate contra la indiferencia

10 de Junio del 2009

Hace dos años tramité mi visado en el Consulado Argentino de Madrid. Desde entonces he tenido que renovarlo cada vez que vencía. Las dos primeras veces fueron muy tortuosas (ya que no dependieron de mi aunque eso ahora ya no importa). La tercera renovación la he hecho hoy: He ido personalmente a la Dirección Nacional de Migraciones llevando toda la información que necesitaba y he obtenido la prórroga de mi residencia.

Comprendo que mi caso es un poco peculiar. Soy migrante por la enorme necesidad que siento de conocer otras personas, otros lugares, otras culturas…, saber lo que supone ser inmigrante… Motivo por el cual, durante las tres horas largas que he estado en Migraciones he pensado muchas cosas: he visto casos muy variados, me he cruzado con gente de muy distintas partes del mundo… La gente cuando vive en su lugar de origen no suele ponerse en el lugar del inmigrante y lo que supone serlo: dejar tu lugar de origen, tu familia… para salir a un lugar desconocido en busca de ofrecerle un futuro mejor a los tuyos. En muchos casos (diría la mayoría) no es fácil ser inmigrante pues las cosas no resultan tan bonitas o fáciles como pudieron haberse pensado antes de alejarse del hogar y esto fundamentalmente se debe a trato que recibe por las personas del lugar al que va.

Hace unos años cuando estaba estudiando en Canadá, me pasó una anécdota divertida. Estaba hablando con un compañero de la universidad (yo no sabía de donde era pero veía que tenía rasgos orientales) y le pregunté que de dónde era. Me contestó que era canadiense a lo que respondí con una sonrisa, pues recordé que allí la extranjera era yo. (Justamente en un país hecho de inmigrantes)

Creo que este mundo sería mucho mejor si quisieramos conocer al otro, si nos preocupáramos por el otro… Ayer mismo Forges nos daba una excelente vacuna contra la indiferencia.

vacuna-indiferencia

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Hace unos días otra vino de Ramón Lobo:

“Los aviones se caen y nos conmociona. Una persona muere cada quince segundos por problemas relacionados con el hambre y el agua insalubre y no nos afecta. Solo duele la muerte que sale por televisión y más si son como nosotros. Aún nos empeñamos en caminar por la vida como si ésto fuera eterno: cadáveres vivos que no quieren morir. Prefiero los vivos que saben cuándo van a morir; ellos me ayudan a caminar muy cerca de ellos. Una de las pocas cosas que he aprendido es que tengo mucha suerte: agua caliente, comida, trabajo, cultura y ocio, y por encima de todo, ser consciente de ese privilegio que es vivir.”

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Ya que vivimos rodeados de gripes varias, no nos olvidemos de vacunarnos contra la indiferencia.

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Posdata: Acabo de encontrar un grupo a favor de políticas migratorias más humanas